Ciprofloxacino
El ciprofloxacino pertenece a la familia de las quinolonas y tiene una gran actividad antibacteriana, sobre todo contra las bacterias Gram negativas. Se utiliza para tratar muchas infecciones de las vías respiratorias, gastrointestinales y urinarias, la gonorrea y la septicemia.
¿Cómo actúa el ciprofloxacino?
Es un antibiótico sintético de la familia de las quinolonas (agentes que inhiben la síntesis del ADN bacteriano durante la replicación y tienen acción bactericida contra la mayoría de las bacterias Gram negativas).
Más concretamente, el ciprofloxacino forma parte de la familia de las fluoroquinolonas de segunda generación, por lo que tiene un espectro de acción más amplio, así como excelentes propiedades farmacocinéticas. A pesar de su amplio espectro de acción y su excelente biodisponibilidad, diferentes microorganismos han implementado en los últimos años una serie de mecanismos de resistencia capaces de reducir la eficacia terapéutica de este antibiótico, comprometiendo su efectividad y contribuyendo a la propagación de especies microbianas multirresistentes.
¿Cómo se toma el ciprofloxacino?
Generalmente se administra por vía oral en forma de comprimidos. El fármaco se absorbe en el intestino.
Efectos secundarios del ciprofloxacino
El uso de este antibiótico suele ser bien tolerado. Sin embargo, puede ocurrir:
- Dolor de cabeza;
- irritabilidad;
- sueño perturbado;
- trastornos sanguíneos;
- Trastornos gastrointestinales (náuseas y diarrea);
- Alteraciones de la función renal y hepática;
- fotosensibilidad; trastornos musculoesqueléticos.
Advertencias sobre el uso de ciprofloxacino
Aunque los estudios experimentales realizados hasta ahora no han demostrado su toxicidad directa sobre el feto, se aconseja evitar su consumo durante el embarazo.
Dado que tiene la capacidad de acumularse en la leche materna, el uso de este antibiótico está contraindicado durante la lactancia.



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